Yo soy de las que jugué desde chica a pensar cómo se iban a llamar mis hijos. Lo primero que recuerdo es que había decidido que si tenía un varón se llamaría Luis Emilio, como mi vecinito del barrio al que "amaba con locura" y si era nena María Emilia, como la más linda, a mi criterio, de las trillizas de oro.
Con el tiempo, empecé a cambiar los nombres de mis hijos por nombres que coincidan con la nacionalidad del muchacho de turno. Así, pasé por nombres en Italiano, de procedencia española, armenios, judíos y en inglés. (perdón si me olvido de alguno)
Poner un nombre es una sensación de poder, pero también puede ser una sentencia de por vida a otra persona, y a veces, un estigma. Con mis sinceras disculpas a las Dolores y a las Soledades de este mundo por lo que voy a decir, considero que sus padres, son unos reverendos hijos de puta. Pero no son los únicos, claro que no.
Pensemos en las María José de este mundo, cómo fue el pensamiento de sus padres? si es nena le pongo María, si es nene le pongo José... bueno es nena... pero José me gustaba mucho... Ya se, le pongo los dos! Yo les pregunto... en qué están pensando cuando nombran a sus hijos?
Tenemos además, aquellos padres que se jactan de su creación, del fruto de su semillita, y le ponen a sus hijas Mia. Terapia de por vida!!!
Ni hablar de la influencia de la música y la televisión, Nino Bravo nos dejó decenas de Noelias, Verano del 98 de Brisas y Soy Gitano una invasión de Almas.
Siempre tuve un especial interés por los nombres, particularmente me llaman la atención las personas que tienen las mismas iniciales en el nombre y en el apellido. Mi máxima es que estas personas, son exitosas. Claro que esto lo podemos comprobar fácilmente mirando los nombres de los principales super héroes de los comics con los que crecimos: Peter Parker, Luisa Laine, Lex Luthor y hasta la mismísima Wonder Woman, y la lista sigue Rodolfo Rojas, Carola Cassini, Martín Marquesi en las ficciones de PolKa y en el listado de celebridades tenemos a Brigitte Bardot, Greta Garbo, Sharon Stone, Mariano Martínez, Michael Moore, Andrea Agasi, Boris Becker, Mauricio Macri, Silvester Stallone, Ronald Reagan, Tina Turner, Gilberto Gil, Marisa Monte y Miguel Mateos. Zaz... son un montón.
Quién más tiene las mismas iniciales en el nombre y el apellido? Jugamos?
lunes, 27 de junio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
La Reserva
Descubrí, durante un período de soltería, entre los tantos códigos de las amigas, que la que lo ve primero tiene derecho a reclamarlo, pero... si no lo reclama, el especimen en cuestión estará disponible para cualquiera de las del grupo, y no hay tutía. La situación me recordó un poco a cuando estás buscando departamento, siempre tenés que tener un poco de plata encima para la seña, porque sino, la parejita de atrás te lo caga. Y cuando uno ve algo más o menos "potable" después de deprimirse viendo pocilga tras pocilga, lo que menos quiere es perderlo.
Entonces, terminás eligiendo el lugar donde vas a vivir, después de verlo, a veces, tan sólo una vez. El lugar donde vas a pasar, como mínimo, los próximos dos años de tu vida.
En mi última elección de departamento no reparé, por ejemplo, en que había una construcción al lado, entonces, cada mañana religiosamente me despierto con la obra.
Ya lo pensé y probé absolutamente todo. La primera estrategia fue hacerme amiga de los obreros, para negociar que empiecen una horita más tarde. La charla comenzó con pregunta directa: "hola chicos, cuánto les falta para terminar?" dos años, me contestaron. La depresión fue tan intensa que aborté la misión, y decidí recurrir a lo legal. Aparentemente, están autorizados a cagarte la vida a partir de las 7 y media de la mañana. Incluyendo los sábados.
También probé mirarlos fijo desde la ventana de la habitación, que tiene vista a la obra. Tal vez se asustan y piensan que soy un fantasma, y salen corriendo. Onda la llamada, o algo asi. Tampoco funcionó.
Me prometí levantarme a las 7 y media, y salir a hacer ejercicios matutinos antes de ir a la oficina, para aprovechar esa hora. Hasta ahora no lo logré, mi masoquista cerebro decide quedarse dando vueltas en la cama tratando de estimar los tiempos entre los "knock" y los "tuc" y los "ziiiiiiiiing" como si fuesen armónicos.
Prendí la tele, puse música, y lo que recibí, fue una irónica carta de mis vecinos, quejándose del ruido. Ahora resulta que MI MUSICA molesta.
Hoy estoy en modo queja. Decí que el depto es tan tan lindo...
Entonces, terminás eligiendo el lugar donde vas a vivir, después de verlo, a veces, tan sólo una vez. El lugar donde vas a pasar, como mínimo, los próximos dos años de tu vida.
En mi última elección de departamento no reparé, por ejemplo, en que había una construcción al lado, entonces, cada mañana religiosamente me despierto con la obra.
Ya lo pensé y probé absolutamente todo. La primera estrategia fue hacerme amiga de los obreros, para negociar que empiecen una horita más tarde. La charla comenzó con pregunta directa: "hola chicos, cuánto les falta para terminar?" dos años, me contestaron. La depresión fue tan intensa que aborté la misión, y decidí recurrir a lo legal. Aparentemente, están autorizados a cagarte la vida a partir de las 7 y media de la mañana. Incluyendo los sábados.
También probé mirarlos fijo desde la ventana de la habitación, que tiene vista a la obra. Tal vez se asustan y piensan que soy un fantasma, y salen corriendo. Onda la llamada, o algo asi. Tampoco funcionó.
Me prometí levantarme a las 7 y media, y salir a hacer ejercicios matutinos antes de ir a la oficina, para aprovechar esa hora. Hasta ahora no lo logré, mi masoquista cerebro decide quedarse dando vueltas en la cama tratando de estimar los tiempos entre los "knock" y los "tuc" y los "ziiiiiiiiing" como si fuesen armónicos.
Prendí la tele, puse música, y lo que recibí, fue una irónica carta de mis vecinos, quejándose del ruido. Ahora resulta que MI MUSICA molesta.
Hoy estoy en modo queja. Decí que el depto es tan tan lindo...
domingo, 19 de junio de 2011
Mi viejo.
Mi papá no sabe que es el facebook, si le pregunto "en q estás pensando" seguramente me responda, en ustedes, o en Boca. Me obliga a apagar los celulares durante el almuerzo, y todavía no entiende por qué tengo dos.
Me enseñó que el trabajo dignifica, y me exigió mucho, muchísimo, porque siempre pensó que si mi hermana y yo éramos profesionales, nuestras vidas serían más fáciles.
El día que le dije que me mudaba sola, me preguntó enojado por qué no quería vivir más con él. No entendía que yo eligiera viajar a "comprarme un techo". Aún así, me hizo la mudanza y a la semana siguiente se me apareció con un frío calor y un electricista "acá te vas a morir de frío" me dijo rezongando. "hacete unos mates"
Mi viejo es un tipo de pocas palabras, de poca paciencia, pero de mucho mucho corazón.
En la repartija de papás, a mi me tocó el que yo había pedido.
Feliz día tano!
Me enseñó que el trabajo dignifica, y me exigió mucho, muchísimo, porque siempre pensó que si mi hermana y yo éramos profesionales, nuestras vidas serían más fáciles.
El día que le dije que me mudaba sola, me preguntó enojado por qué no quería vivir más con él. No entendía que yo eligiera viajar a "comprarme un techo". Aún así, me hizo la mudanza y a la semana siguiente se me apareció con un frío calor y un electricista "acá te vas a morir de frío" me dijo rezongando. "hacete unos mates"
Mi viejo es un tipo de pocas palabras, de poca paciencia, pero de mucho mucho corazón.
En la repartija de papás, a mi me tocó el que yo había pedido.
Feliz día tano!
lunes, 6 de junio de 2011
Gestando Relaciones
Los niños, como las parejas, crecen por etapas. Cada una de ellas lleva su tiempo y tiene su proceso. Por eso, realicé una pequeña investigación en internet sobre las etapas de gestación del ser humano.
Empecemos por el principio. "A las tres semanas de gestación, por ejemplo, el embrión ya tiene un pequeño corazoncito que comienza a latir".
Pensemos en nuestras relaciones a las tres semanas: claramente encuentro una coincidencia. Pasado este tiempo prudencial, justo un poco antes del mes, una ya sabe si su propio corazoncito empezó a latir, y si hay una posibilidad real de que una nueva forma de vida comience a crecer.
"Al final de la cuarta semana de gestación, se reconoce fácilmente la cabeza, que ya posee un rudimentario cerebro". Llevándolo a las relaciones, lo identifico literalmente con momento en el que aparece la cabeza, cuando te ponés a pensar y a racionalizar el vínculo con el otro; frente al inminente crecimiento de tus sentimientos, crees que ya no estás para dejarle esta responsabilidad sólo al corazón, porque ya te lo rompieron varias veces. Esta vez, vas a pensar, o al menos a intentarlo.
"Los órganos reproductores se forman durante el tercer mes de gestación". Bueno, acá no puedo ser absolutista, pero no me parece descabellado pensar que el sexo al tercer mes de relación es mucho más interesante que durante el primero.
"A partir del cuarto mes, aparecen los reflejos de absorber y tragar". Ok, Ok, quién soy yo para juzgar? Sobre gustos y colores no han escrito los autores, decía mi abuela.
Ahora, saliendo del chiste fácil, encuentro a esta etapa parecida a algunas relaciones, cuando en pleno enamoramiento idílico querés que esté todo el tiempo con vos, volviéndote, si, aunque cueste reconocerlo, un poco absorbente. Y quien esté libre de pecados, que tire la primera piedra.
"A partir del quinto mes, el feto ya puede oir, y su sentido del tacto está preparado". Es más que claro que a esta altura del partido ya descubriste que no es el príncipe encantado y dejás de tolerar todo lo que hace, y sobre todo... lo que no hace. Pero llegaste hasta acá, y si tenés pensado seguir adelante, vas a tener que poner en marcha todo el tacto que puedas encontrar para empezar a decirle que su amigo “el negro” no te parece tan gracioso como a él, y que la novia no es tu nueva BFF sino que es tan falsa como sus tetas. Que no “está todo bien” que se saque la ropa y la deje tirada en el piso, porque no te tiene que marcar un caminito a lo Hansel y Gretel, y otros tantos ejemplos que seguramente se te van a ocurrir aplicándolo a tu experiencia.
"Al séptimo mes el feto ya tiene una rutina, su sistema nervioso ha madurado hasta el punto de controlar la función respiratoria y la temperatura corporal, los pulmones serían capaces de respirar si naciera en este momento".
Acá tenemos mucho que analizar. La parte de la rutina creo que está más que clara, y no me refiero a una “relación rutinaria”, sino a cierta cosa cotidiana que va dando la confianza y el conocimiento mutuo. Pero me gustaría detenerme en la parte de controlar la respiración: Podría decir que esta es la etapa en la pareja en la que te volvés a encontrar con tu individualidad. El útero del amor es maravilloso y hasta este momento te dio todo lo que necesitabas, pero ya pasaron siete meses… que hay allá afuera? es el momento en el que entendés, que cada uno tiene sus propios pulmones y puede respirar por su cuenta.
"Entre el séptimo y el octavo mes es muy normal que el bebé empiece a dar patadas, porque comienza a tener menos espacio". Etapa decisiva si las hay, cuando dejamos de ser uno para ser dos, todas nuestras costumbres se ven modificadas, y el ceder para compartir no siempre es fácil. Aparecen los reclamos y los roces. Creo que uno de los desafíos más difíciles para las parejas es aprender a respetar y hacer que se respeten los espacios propios e individuales.
Si pasaste todo esto, entramos al momento del nacimiento, lo que implica cortar el cordón, y eso significa que tu relación está lo suficientemente madura como para poder mirarse a los ojos y reconocer que son dos seres humanos diferentes, libres e independientes, que se aman, y se eligen, todos los días. Uno más uno es dos, en cambio, uno sobre uno, es uno.
También leí en un blog sobre maternidad, que durante el primer año de vida el ser humano desarrolla su sentido de confianza si sus necesidades se satisfacen sin demasiada frustración. Me pareció interesante, ya que creo que el pilar fundamental de cualquier relación sana es la confianza. “¿Puedo confiar?”. Esta pregunta suele aparecer en un estado de total exposición y vulnerabilidad, porque como el bebé, nos mostramos desnudas y en necesidad ante un “otro”. Y la respuesta, justamente la da la satisfacción de nuestras necesidades.
Mientras escribía este post, me sorprendí a mi misma descubriendo este dato que mencioné al inicio y que me pareció ideal para hacer una especie de cierre a mi teoría. "el ser humano primero tiene corazón, y después cabeza". Interesante, no?
Si opinás, lo debatimos. Te copás?
Empecemos por el principio. "A las tres semanas de gestación, por ejemplo, el embrión ya tiene un pequeño corazoncito que comienza a latir".
Pensemos en nuestras relaciones a las tres semanas: claramente encuentro una coincidencia. Pasado este tiempo prudencial, justo un poco antes del mes, una ya sabe si su propio corazoncito empezó a latir, y si hay una posibilidad real de que una nueva forma de vida comience a crecer.
"Al final de la cuarta semana de gestación, se reconoce fácilmente la cabeza, que ya posee un rudimentario cerebro". Llevándolo a las relaciones, lo identifico literalmente con momento en el que aparece la cabeza, cuando te ponés a pensar y a racionalizar el vínculo con el otro; frente al inminente crecimiento de tus sentimientos, crees que ya no estás para dejarle esta responsabilidad sólo al corazón, porque ya te lo rompieron varias veces. Esta vez, vas a pensar, o al menos a intentarlo.
"Los órganos reproductores se forman durante el tercer mes de gestación". Bueno, acá no puedo ser absolutista, pero no me parece descabellado pensar que el sexo al tercer mes de relación es mucho más interesante que durante el primero.
"A partir del cuarto mes, aparecen los reflejos de absorber y tragar". Ok, Ok, quién soy yo para juzgar? Sobre gustos y colores no han escrito los autores, decía mi abuela.
Ahora, saliendo del chiste fácil, encuentro a esta etapa parecida a algunas relaciones, cuando en pleno enamoramiento idílico querés que esté todo el tiempo con vos, volviéndote, si, aunque cueste reconocerlo, un poco absorbente. Y quien esté libre de pecados, que tire la primera piedra.
"A partir del quinto mes, el feto ya puede oir, y su sentido del tacto está preparado". Es más que claro que a esta altura del partido ya descubriste que no es el príncipe encantado y dejás de tolerar todo lo que hace, y sobre todo... lo que no hace. Pero llegaste hasta acá, y si tenés pensado seguir adelante, vas a tener que poner en marcha todo el tacto que puedas encontrar para empezar a decirle que su amigo “el negro” no te parece tan gracioso como a él, y que la novia no es tu nueva BFF sino que es tan falsa como sus tetas. Que no “está todo bien” que se saque la ropa y la deje tirada en el piso, porque no te tiene que marcar un caminito a lo Hansel y Gretel, y otros tantos ejemplos que seguramente se te van a ocurrir aplicándolo a tu experiencia.
"Al séptimo mes el feto ya tiene una rutina, su sistema nervioso ha madurado hasta el punto de controlar la función respiratoria y la temperatura corporal, los pulmones serían capaces de respirar si naciera en este momento".
Acá tenemos mucho que analizar. La parte de la rutina creo que está más que clara, y no me refiero a una “relación rutinaria”, sino a cierta cosa cotidiana que va dando la confianza y el conocimiento mutuo. Pero me gustaría detenerme en la parte de controlar la respiración: Podría decir que esta es la etapa en la pareja en la que te volvés a encontrar con tu individualidad. El útero del amor es maravilloso y hasta este momento te dio todo lo que necesitabas, pero ya pasaron siete meses… que hay allá afuera? es el momento en el que entendés, que cada uno tiene sus propios pulmones y puede respirar por su cuenta.
"Entre el séptimo y el octavo mes es muy normal que el bebé empiece a dar patadas, porque comienza a tener menos espacio". Etapa decisiva si las hay, cuando dejamos de ser uno para ser dos, todas nuestras costumbres se ven modificadas, y el ceder para compartir no siempre es fácil. Aparecen los reclamos y los roces. Creo que uno de los desafíos más difíciles para las parejas es aprender a respetar y hacer que se respeten los espacios propios e individuales.
Si pasaste todo esto, entramos al momento del nacimiento, lo que implica cortar el cordón, y eso significa que tu relación está lo suficientemente madura como para poder mirarse a los ojos y reconocer que son dos seres humanos diferentes, libres e independientes, que se aman, y se eligen, todos los días. Uno más uno es dos, en cambio, uno sobre uno, es uno.
También leí en un blog sobre maternidad, que durante el primer año de vida el ser humano desarrolla su sentido de confianza si sus necesidades se satisfacen sin demasiada frustración. Me pareció interesante, ya que creo que el pilar fundamental de cualquier relación sana es la confianza. “¿Puedo confiar?”. Esta pregunta suele aparecer en un estado de total exposición y vulnerabilidad, porque como el bebé, nos mostramos desnudas y en necesidad ante un “otro”. Y la respuesta, justamente la da la satisfacción de nuestras necesidades.
Mientras escribía este post, me sorprendí a mi misma descubriendo este dato que mencioné al inicio y que me pareció ideal para hacer una especie de cierre a mi teoría. "el ser humano primero tiene corazón, y después cabeza". Interesante, no?
Si opinás, lo debatimos. Te copás?
sábado, 4 de junio de 2011
oro
Siempre quise inventar una palabra: y con esto no me refiero a una expresión con definición aceptada por la RAE, ni a crear una marca registrada. Simplemente me pregunto quién fue el primero que le dijo “grasas” a los que no consideraba en su status social, y quién decidió después que decir “grasa” era “grasa” y que entonces a partir de ahora se debía decir “mersa” o “cache”?
Y esta inquietud viene conmigo desde chica.
Un día, con mi primo Maxi, yo tendría 10 y él 11, decidimos desafiar al apogeo de la palabra “Joya” que se usaba para reemplazar las hasta entonces “copante”, “re-copante” y “alucinante” (creo que re-alucinante no había pero que algunos osados decían "alu").
Decidimos que la nueva palabra era “oro”. En este momento seguramente estás pensando, qué mersa, cache, grasa, groncha es esta mina, pero en el momento, por algún motivo, tenía total sentido imponer la palabra.
La empecé a usar en el colegio, convencida que era el lugar ideal para que "oro" se te pegue como un tema de The Sacados, pero claramente, mis amigas me miraban como si estuviese totalmente loca.
Además, impunemente, jamás reconocí que la habíamos inventado con mi primo, sino que me inventé que mi hermana mayor (que estaba en la secundaria y era "lo más") y todas sus amigas decían que “joya ya fue, ahora usamos oro”.
Para serte totalmente sincera “oro” no se me pegó ni a mi, ni a mi primo, ni a mi hermana, ni a sus amigas, y menos, mucho menos, a mi generación.
Pero el cuento hoy me resulta gracioso y de vez en cuando alguna amiga me tira un “oro” seguido de risas.
Tengo esta idea... qué te parece si le damos a “oro” otra oportunidad, y la vamos usando, a ver que pasa.
Te copas? Si? Joya…. Digo… oro.
Y esta inquietud viene conmigo desde chica.
Un día, con mi primo Maxi, yo tendría 10 y él 11, decidimos desafiar al apogeo de la palabra “Joya” que se usaba para reemplazar las hasta entonces “copante”, “re-copante” y “alucinante” (creo que re-alucinante no había pero que algunos osados decían "alu").
Decidimos que la nueva palabra era “oro”. En este momento seguramente estás pensando, qué mersa, cache, grasa, groncha es esta mina, pero en el momento, por algún motivo, tenía total sentido imponer la palabra.
La empecé a usar en el colegio, convencida que era el lugar ideal para que "oro" se te pegue como un tema de The Sacados, pero claramente, mis amigas me miraban como si estuviese totalmente loca.
Además, impunemente, jamás reconocí que la habíamos inventado con mi primo, sino que me inventé que mi hermana mayor (que estaba en la secundaria y era "lo más") y todas sus amigas decían que “joya ya fue, ahora usamos oro”.
Para serte totalmente sincera “oro” no se me pegó ni a mi, ni a mi primo, ni a mi hermana, ni a sus amigas, y menos, mucho menos, a mi generación.
Pero el cuento hoy me resulta gracioso y de vez en cuando alguna amiga me tira un “oro” seguido de risas.
Tengo esta idea... qué te parece si le damos a “oro” otra oportunidad, y la vamos usando, a ver que pasa.
Te copas? Si? Joya…. Digo… oro.
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