sábado, 4 de junio de 2011

oro

Siempre quise inventar una palabra: y con esto no me refiero a una expresión con definición aceptada por la RAE, ni a crear una marca registrada. Simplemente me pregunto quién fue el primero que le dijo “grasas” a los que no consideraba en su status social, y quién decidió después que decir “grasa” era “grasa” y que entonces a partir de ahora se debía decir “mersa” o “cache”?

Y esta inquietud viene conmigo desde chica.
Un día, con mi primo Maxi, yo tendría 10 y él 11, decidimos desafiar al apogeo de la palabra “Joya” que se usaba para reemplazar las hasta entonces “copante”, “re-copante” y “alucinante” (creo que re-alucinante no había pero que algunos osados decían "alu").

Decidimos que la nueva palabra era “oro”.  En este momento seguramente estás pensando, qué mersa, cache, grasa, groncha es esta mina, pero en el momento, por algún motivo, tenía total sentido imponer la palabra.

La empecé a usar en el colegio, convencida que era el lugar ideal para que "oro" se te pegue como un tema de The Sacados, pero claramente, mis amigas me miraban como si estuviese totalmente loca.

Además, impunemente, jamás reconocí que la habíamos inventado con mi primo, sino que me inventé que mi hermana mayor (que estaba en la secundaria y era "lo más") y todas sus amigas decían que “joya ya fue, ahora usamos oro”.

Para serte totalmente sincera “oro” no se me pegó ni a mi, ni a mi primo, ni a mi hermana, ni a sus amigas, y menos, mucho menos, a mi generación.

Pero el cuento hoy me resulta gracioso y de vez en cuando alguna amiga me tira un “oro” seguido de risas.

Tengo esta idea... qué te parece si le damos a “oro” otra oportunidad, y la vamos usando, a ver que pasa.

Te copas? Si? Joya…. Digo… oro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario