Los niños, como las parejas, crecen por etapas. Cada una de ellas lleva su tiempo y tiene su proceso. Por eso, realicé una pequeña investigación en internet sobre las etapas de gestación del ser humano.
Empecemos por el principio. "A las tres semanas de gestación, por ejemplo, el embrión ya tiene un pequeño corazoncito que comienza a latir".
Pensemos en nuestras relaciones a las tres semanas: claramente encuentro una coincidencia. Pasado este tiempo prudencial, justo un poco antes del mes, una ya sabe si su propio corazoncito empezó a latir, y si hay una posibilidad real de que una nueva forma de vida comience a crecer.
"Al final de la cuarta semana de gestación, se reconoce fácilmente la cabeza, que ya posee un rudimentario cerebro". Llevándolo a las relaciones, lo identifico literalmente con momento en el que aparece la cabeza, cuando te ponés a pensar y a racionalizar el vínculo con el otro; frente al inminente crecimiento de tus sentimientos, crees que ya no estás para dejarle esta responsabilidad sólo al corazón, porque ya te lo rompieron varias veces. Esta vez, vas a pensar, o al menos a intentarlo.
"Los órganos reproductores se forman durante el tercer mes de gestación". Bueno, acá no puedo ser absolutista, pero no me parece descabellado pensar que el sexo al tercer mes de relación es mucho más interesante que durante el primero.
"A partir del cuarto mes, aparecen los reflejos de absorber y tragar". Ok, Ok, quién soy yo para juzgar? Sobre gustos y colores no han escrito los autores, decía mi abuela.
Ahora, saliendo del chiste fácil, encuentro a esta etapa parecida a algunas relaciones, cuando en pleno enamoramiento idílico querés que esté todo el tiempo con vos, volviéndote, si, aunque cueste reconocerlo, un poco absorbente. Y quien esté libre de pecados, que tire la primera piedra.
"A partir del quinto mes, el feto ya puede oir, y su sentido del tacto está preparado". Es más que claro que a esta altura del partido ya descubriste que no es el príncipe encantado y dejás de tolerar todo lo que hace, y sobre todo... lo que no hace. Pero llegaste hasta acá, y si tenés pensado seguir adelante, vas a tener que poner en marcha todo el tacto que puedas encontrar para empezar a decirle que su amigo “el negro” no te parece tan gracioso como a él, y que la novia no es tu nueva BFF sino que es tan falsa como sus tetas. Que no “está todo bien” que se saque la ropa y la deje tirada en el piso, porque no te tiene que marcar un caminito a lo Hansel y Gretel, y otros tantos ejemplos que seguramente se te van a ocurrir aplicándolo a tu experiencia.
"Al séptimo mes el feto ya tiene una rutina, su sistema nervioso ha madurado hasta el punto de controlar la función respiratoria y la temperatura corporal, los pulmones serían capaces de respirar si naciera en este momento".
Acá tenemos mucho que analizar. La parte de la rutina creo que está más que clara, y no me refiero a una “relación rutinaria”, sino a cierta cosa cotidiana que va dando la confianza y el conocimiento mutuo. Pero me gustaría detenerme en la parte de controlar la respiración: Podría decir que esta es la etapa en la pareja en la que te volvés a encontrar con tu individualidad. El útero del amor es maravilloso y hasta este momento te dio todo lo que necesitabas, pero ya pasaron siete meses… que hay allá afuera? es el momento en el que entendés, que cada uno tiene sus propios pulmones y puede respirar por su cuenta.
"Entre el séptimo y el octavo mes es muy normal que el bebé empiece a dar patadas, porque comienza a tener menos espacio". Etapa decisiva si las hay, cuando dejamos de ser uno para ser dos, todas nuestras costumbres se ven modificadas, y el ceder para compartir no siempre es fácil. Aparecen los reclamos y los roces. Creo que uno de los desafíos más difíciles para las parejas es aprender a respetar y hacer que se respeten los espacios propios e individuales.
Si pasaste todo esto, entramos al momento del nacimiento, lo que implica cortar el cordón, y eso significa que tu relación está lo suficientemente madura como para poder mirarse a los ojos y reconocer que son dos seres humanos diferentes, libres e independientes, que se aman, y se eligen, todos los días. Uno más uno es dos, en cambio, uno sobre uno, es uno.
También leí en un blog sobre maternidad, que durante el primer año de vida el ser humano desarrolla su sentido de confianza si sus necesidades se satisfacen sin demasiada frustración. Me pareció interesante, ya que creo que el pilar fundamental de cualquier relación sana es la confianza. “¿Puedo confiar?”. Esta pregunta suele aparecer en un estado de total exposición y vulnerabilidad, porque como el bebé, nos mostramos desnudas y en necesidad ante un “otro”. Y la respuesta, justamente la da la satisfacción de nuestras necesidades.
Mientras escribía este post, me sorprendí a mi misma descubriendo este dato que mencioné al inicio y que me pareció ideal para hacer una especie de cierre a mi teoría. "el ser humano primero tiene corazón, y después cabeza". Interesante, no?
Si opinás, lo debatimos. Te copás?
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